viernes, 8 de enero de 2010

Fernando

Camimando en la ciudad de los espejos en compañia de mi querido contador y sus compañeros de trabajo nos dirigiamos a un concierto, más la observacion al entorno es un buen hábito para saber el movimiento de las personas, pero iban de negro, excepto dos, aquel de camisa de cuadros, fajado, pantalón con cinturon y boleado los zapatos colores de hacian mirarlo a fuerzas... él era algúna obsesión mia ...Al verlo, empenze a temblar desde la punta de los pies forrados hasta el meñique izquierdo que queria solo huir, no se podía emitir un sonido entre esos labios cuarteados que traía, mis ojos atonitos a lo que veía, volverlo a ver más la valentia surgió y como un cañón se grito con voz fuerte y mantenida sin titubear: -¡Hey! ¡Acá!- ... ambos sorpendidos y desconcertados... la misma ropa de aquellos años en los que estabamos juntos, las mismas expresiones, ¿Que no les ha pasado el tiempo en vano?, la despedida...
...una sonrisa

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me gusta esta entrada pues es.....emotiva.