
Una semana de expiración recientemente se leyó aquella carta... la primera lágrima de sangre en terminar su recorrido hasta la mandibula.
Realmente el monstruo era ella, por destrozar el amor que temió, no por aquella esencia tan pura y sincera, si no por que ahora ya dejó; lo mistico y no tan divino.
La estupidez más grande que se cometió: romper el corazon del único romantico de esta época por ir tras la inexistencia del amor de aquellos que ni tienen ojos para verse a si mismo. El karma.
1 comentario:
Hola pasando a visitar tu blog, esta genial jejeje un poco tarde pero aqui estoy, gracias por pasar al mio y solo me queda decirte que nos estamos leyendo.
Cuidate mucho, suerte sigue adelante...
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