Realmente es entendible, pero por eso es enfermizo que aún se permanezca en ese estado: envenenado, drogado en el vació entrópico, los recuerdos tendiéndolos a llevar al sabor amargo, demasiado amargo; y el aroma que rasgaba por sobrevivir, murió sin alguna paz en la conciencia olvidando aquel paisaje, cegandose al camino que está bajo las manos.
No mires atras, tampoco no mires aqui.
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