viernes, 13 de noviembre de 2009

Intento

Diez años de felicidad pura, memorias inolvidables, sinceros instantes donde los árboles brillaban ferozmente atacando a la neblina maligna de la ciudad tiempo lejano y distante, disfrute de los únicos besos pasionistas el cielo despejado, esperanzador, limpio reflejado en aquellos ojos manchados, más la duda lo mató separando la nobleza del corazón en llanto, lamento de las maldiciones, miradas al lodoso suelo en búsqueda de la séptima llave y la cara insegura con sus actos crueles sin dicha intención según su palabra.

La frustación del sentimiento sin cumplir su misión aquí en esta unión fraccionada cometió un error letal: intento de la degradación del alma para conseguir una lamida de amor, un corazón mendigo de la convertida cruel cara; olvidando las creencias y los deseos alcanzados, la bondad y la compañía adquirida después de nueve eternidades, la constancia sin nombre de un querer originado del amargoso pasado, tirado al suelo por solo diez años.

Más la realidad no pudo salvar, la cara tantas sus dudas las cuales jamás lo fueron, solo un disfraz de los cuchillos para herir y abrir la piel, lentamente, saboreando el olor del dolor y disfrutando ver la sangre correr sin beber, despreciando la intención cariñosa del corazón, destazandola para callar la verdad, asesino... asesino mediocre.

Finalmente le da un beso como el acto final, le comenta que jamás dio paso alguno de regreso, solo fue su introspección del mismo corazón y su falta de visión, se lava sus manos con la sangre derramada del corazón sin aliento y sale de escena, mientras que el corazón suelta una lágrima, lo único que alcanza a hacer antes de morir: quema aquel libro suyo en nombre de Venus.

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