viernes, 11 de septiembre de 2009

Lluvia

Lluvia, la dádiva de la madre tierra
la alegoría de las criaturas oceánicas
la estancia divina de las ondinas.

Es invocada cuando la rapsódica Luna
aspira su llanto amargo transformándolo
en una guarida de sus benignas memorias
derramadas en el fértil suelo soñado
para crear el hogar de las criaturas dichosas

Así clarificando el cielo del Dragón soberano
despertando a la Reina perdida de los mares
difundiendo la libertad en el Árbol torcido
sojuzgando los anhelos de los Infernales seres
integrándose con ellos en el nombre del ídolo.

Disgregando con facilidad la cortina pérfida
Iluminando la discreta verdad innegable
Aunque la humanidad miran a tierra salvadora
en su búsqueda de la revelación infame

Al final del atardecer los venturosos destacan
su visión realista sin factores pertubadores
sin difracciones visuales ni espejismos verbales
sólo las dogmas que se desfiguran
ante nuestra terquedad de su inexitencia
al seguir obrando como miserables.



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